Hipertensión: corazón y cerebro, amenazados

En el país hay más de 7 millones de hipertensos, pero más de la mitad lo desconoce. La enfermedad afecta a las arterias de todo el cuerpo y mulitplica el riesgo de infarto de miocardio y de ataque cerebrovascular: de hecho, 9 de cada 10 argentinos que sufrieron un ACV tenían presión alta persistente. Además, compromete la salud renal y la visión. Es importante diagnosticarla y tratarla antes de que los daños que genera atenten contra la vida.

Por repetida, desconocida. Desatendida, subestimada, riesgosa. En Argentina, la hipertensión arterial afecta a alrededor de un tercio de los adultos y, aunque multiplica el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) y de infarto de miocardio, más de la mita
d de los enfermos desconoce que sufre el problema y sólo uno de cada cuatro, lo trata.
El incremento de personas hipertensas preocupa en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad se cobra más de 7 millones de vidas anuales en todo el mundo y afecta a personas cada vez más jóvenes. En nuestro país, según datos de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), está presente en más de 1 de cada 10 adultos jóvenes (de hasta 45 años) y su prevalencia trepa al 50% en los mayores de 65 años. "Hasta los 50 años es hasta cuatro veces más frecuente en los varones, pero las estadísticas se igualan en ambos sexos cuando la mujer termina su edad fértil", explica a Entremujeres el doctor Jorge Lerman, presidente de la FCA.
"La mujer se preocupa habitualmente por realizar la consulta al ginecólogo, por su temor al cáncer ginecológico. Sin embargo, la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en la mujer", advierte la doctora Judith M. Zilberman, del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA). El riesgo se incrementa notablemente a partir de la postmenopausia.
Preocuparse y ocuparse de esta afección que, por habitual, se subestima, es crucial. La hipertensión no suele presentar síntomas hasta que el daño en las arterias y otros órganos pone la salud (y la vida) del paciente en zona de riesgo. Por eso, los expertos subrayan que el monitoreo de la presión arterial a través de chequeos clínicos periódicos es clave, ya que el control de la enfermedad desmorona un 40% el riesgo de accidentes cardiovasculares y reduce un 20% la probabilidad de un infarto, según estadísticas del ICBA.
Vale el alerta. Las huellas que la hipertensión imprime en el cuerpo son graves. Puede enfermar las arterias del cerebro; puede obstruir las arterias coronarias, causando ataque al corazón o infarto de miocardio; puede derivar en una insuficiencia cardiaca (a partir del agrandamiento del corazón); puede afectar las arterias del fondo de ojo, perturbando seriamente la visión; puede deteriorar el funcionamiento de los riñones hasta producir insuficiencia renal; puede ocluir las arterias de los miembros inferiores con dolores que dificulten la marcha... El doctor Lerman enumera todos estos riesgos y subraya: "Es importante comprender que cualquiera de estas situaciones puede desencadenar la muerte".

Hipertensión y cerebro
Por falta de campañas de educación para la salud, la sociedad no suele dimensionar los alcances y riesgos de la hipertensión. Desconoce, por ejemplo, que la relación entre presión alta y ACV es, por lo menos, estrecha: "La presión alta es el factor de riesgo más frecuente para dos de las más devastadoras epidemias neurológicas de nuestro siglo: el ACV y la demencia", dice a Entremujeres el doctor Luciano Sposato, director del Departamento de Neurología del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y director del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, y sorprende con un dato: "9 de cada 10 argentinos que han sufrido un ACV son hipertensos. El problema es que más del 70% de estos pacientes no sabían que lo eran o no tenía un tratamiento adecuado", dice.
En general, explica Sposato, "la gente le teme al pico de presión porque piensa que puede causarle un ACV. Sin embargo, el verdadero efecto negativo de la hipertensión se produce cuando la presión arterial está elevada en forma crónica. Es decir, el daño que produce la hipertensión sobre el cerebro y de otros órganos ocurre porque el chorro de sangre que corre por las arterias impulsado desde el corazón orada o desgasta las paredes arteriales, haciéndolas más susceptibles a romperse o a formar ateromas (placas de colesterol y otros constituyentes de la sangre). Si la arteria cerebral se rompe, se produce un ACV hemorrágico o hemorragia cerebral; si se tapa por un ateroma, se produce un ACV isquémico o infarto cerebral", precisa el especialista.
La hipertensión también puede aumentar el riesgo de sufrir un ACV, indirectamente, a través de otro mecanismo. "Al mantenerse elevada en forma crónica puede predisponer al corazón a desarrollar una arritmia cardíaca llamada fibrilación auricular. La misma suele producir coágulos en las cavidades del corazón que viajan por las arterias cerebrales hasta que en algún momento, al no poder seguir avanzando, las tapan y producen un ACV isquémico", explica Sposato.
Otro riesgo "cerebral" derivado de la hipertensión es la demencia. "La demencia es la alteración de las funciones intelectuales, aquellas que nos permiten memorizar, razonar, resolver problemas, programar actividades complejas, interpretar metáforas, ironías o sarcasmos, etc. Sabemos desde hace muchos años que la hipertensión y otros factores de riesgo como la diabetes y el cigarrillo aumentan el riesgo de demencia vascular. Lo que aprendimos más recientemente es que la hipertensión también produce otro tipo de demencia, que es la Enfermedad de Alzheimer", apunta el doctor Sposato.

Los órganos "blanco"
La hipertensión atenta contra el músculo cardíaco, porque demanda al corazón un esfuerzo extra para dsitribuir la sangre por el organismo. Ese esfuerzo continuado puede producir un agrandamiento del corazón generando insuficiencia cardíaca. Además, la presión alta aumenta considerablemente el riesgo de infarto de miocardio y multiplica hasta tres veces la posibilidad de tener un angina de pecho.
Además del cerebro y el corazón, la hipertensión es un factor de riesgo de la enfermedad renal crónica (ERC). Al haber una mayor presión en los vasos sanguíneos que recorren todo el cuerpo, los riñones no pueden realizar correctamente la tarea de filtrar la sangre y se ven afectados.
Este punto tiene que ver con algo tan repetido como poco aclarado: el consumo excesivo de sal. Los riñones están diseñados para equilibrar la ingesta de sal que hacemos a través de los alimentos de acuerdo a las necesidades que tenemos. Cuando hay exceso de sodio en sangre, se produce retención de líquidos y este aumento de volumen eleva la presión.
También la visión se ve afectada por la hipertensión crónica, porque genera roturas en las arterias del ojo (retinopatía hipertensiva) y hasta puede terminar en ceguera.

La huella de los malos hábitos
Rastrear las causas de la hipertensión no es fácil. Sólo el 5% de los casos tiene un factor que la dispara, que puede ser: estrechez en las arterias renales o enfermedad propia de los riñones, afección en las glándulas suprarrenales o en tiroides, o una anomalía congénita de la arteria aorta. "El 95% restante padece 'hipertensión primaria o esencial', es decir, sin causa conocida. Los médicos no conocemos la causa de la enfermedad pero sí sabemos diagnosticarla, estudiarla y tratarla con éxito, evitando sus graves consecuencias", explica el doctor Lerman.
Ahora bien: aunque no se puedan detectar las causas en el 95% de los casos, sí se pueden identificar factores de riesgo, situaciones que pueden favorecer fuertemente su aparición: "la predisposición genética, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, el estrés emocional y el exceso en el consumo de sal –enumera Lerman-. Salvo la predisposición genética, los demás factores son prevenibles y erradicables. Toda la población, y particularmente los pacientes hipertensos, deben evitarlos. Esta es la forma más efectiva y barata de luchar contra la hipertensión arterial".
Sin duda, los malos hábitos han aumentado la prevalencia de la enfermedad a lo largo de las décadas. "La hipertensión no existe en el reino animal: sólo se detecta en el hombre y, además, era muy rara en los pueblos de la Antigüedad. La incorporación de un excedente de sal en la alimentación, ya sea en la conservación de los alimentos, durante la preparación en la cocina o el agregado en la mesa ha sido un factor importantísimo en el incremento de su mayor prevalencia en las últimas décadas. Además, nuestras comunidades fuman, son más sedentarias, más obesas y más sometidas al estrés emocional, todos factores de riesgo muy importantes", señala Lerman.
El estrés emocional crónico eleva la presión porque altera los mecanismos que la regulan, confirma a Entremujeres el doctor José Bonet, médico psiquiatra del Centro de Vida de la Fundación Favaloro. "Uno observa que las personas con hipertensión tienden a responder de manera exagerada frente a estímulos cotidianos considerados estresantes por el sujeto. Se los considera híper-reactores porque generan, entre otras cosas, un exceso de cortisol y de actividad nerviosa simpática. Si esto ocurre seguido, si se vuelve crónico, se producen lesiones en el corazón y en la pared de las arterias y se alteran los mecanismos que normalmente regulan la presión arterial", explica. Según el especialista, las emociones que tienen mayor impacto en la hipertensión en particular y en la salud cardiovascular en general son la ira y la hostilidad.

Preocuparse para ocuparse
El énfasis en los riesgos y complicaciones de la hipertensión se justifica en la importancia de tomar conciencia, consultar al médico y adherir a un tratamiento que permita controlarla. Es fundamental evaluar la presión desde la juventud e incluso desde la infancia cuando hay factores que lo ameriten: al ser una enfermedad con una importante base genética, los hijos de pacientes hipertensos deben ser controlados anualmente a partir de los 3 años, ya que tienen un riesgo aumentado respecto a los hijos de padres con presión normal. "La hipertensión en jóvenes suele ser más agresiva y tiene más tiempo para agredir a los órganos blanco: el cerebro, el corazón, la vista y los riñones", explica el doctor Lerman. La detección precoz es clave.
"En la actualidad existen estudios no invasivos que permiten identificar precozmente alteraciones de estos vasos sanguíneos, como el eco Doppler, el eco "tracking", la medición de la distensibilidad arterial", subrayan en la Fundación Favaloro.
El primer profesional que debe ser consultado es el médico de familia, el clínico de cabecera, que debe detectar el problema y avanzar en los análisis y en el diagnóstico para definir las estrategias preventivas y curativas. En la mayoría de los casos es necesario prescribir medicación y el seguimiento debe ser estrecho y prolijo para comprobar los resultados o la aparición de efectos colaterales. La medicación actual es segura y efectiva si el paciente sigue estrictamente las indicaciones profesionales: no debe automedicarse ni saltear dosis ni suspender tratamientos sin indicación médica. El rol del cardiólogo es fundamental en los casos más difíciles, rebeldes al tratamiento, con mayor riesgo o con complicaciones cardiovasculares.
Controlar la presión arterial una vez instalada la hipertensión es un proceso que lleva tiempo y exige compromiso por parte del paciente. "Según datos del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Cardiología, sólo el 17% de los hipertensos logra un buen control de la presión arterial. Sin embargo, en el ICBA comprobamos que si el paciente recibe una educación adecuada, sigue una dieta y un plan de ejercicio y toma la medicación regularmente, más del 50% logra controlarla adecuadamente", asegura el doctor Alberto Villamil, Jefe de Hipertensión Arterial del ICBA.
El doctor Sposato coincide en el valor del tratamiento y control de la enfermedad. "Varios estudios científicos han demostrado que el control estricto de la presión mediante la dieta, el ejercicio aeróbico y el uso de medicación (cuando es necesaria) disminuyen el riesgo de ACV y de demencia. El secreto del éxito es ser muy prolijos en el control de la presión, no abandonar la medicación y consultar al médico de cabecera con frecuencia", dice.
En el caso de las mujeres, la doctora Judith M. Zilberman, del ICBA, destaca que es importante controlarse la presión "porque sólo una de cada 3 mujeres tiene los síntomas típicos de dolor de pecho que tiene el hombre. Un tercio de las mujeres presentan síntomas 'atípicos' como cansancio, falta de aire, palpitaciones y dolor de abdomen. Si bien estos síntomas no son exclusivos de la enfermedad coronaria, en su presencia se aconseja consultar al médico clínico y al cardiólogo", explica.
En lo que hace a la medicación, Zilberman advierte que "en mujeres fértiles con posibilidad de embarazo está contraindicado el uso de algunas drogas (inhibidores de la enzima de conversión y bloqueantes de los receptores) durante la edad gestacional por tener efectos teratogénicos". La hipertensión arterial debe ser controlada especialmente durante el embarazo, porque puede generar riesgos para la madre y para el bebé.
De todos modos, el primer paso (y el más importante) para controlar los valores de la presión arterial es eliminar los factores de riesgo erradicables:
1) No fumar y tratar de no permanecer en ambientes con humo de tabaco.
2) Mantenerse en el peso ideal.
3) Consumir muy poca sal: se recomiendan no más de 5 gramos por día. Para ello, evitar los alimentos envasados o conservados, emplear mínimamente la sal común al cocinar y consumir sal libre de sodio en la mesa. Utilizar cualquier otro tipo de condimentos naturales.
4) Practicar sesiones de 30 a 45 minutos, no menos de 4 veces por semana, de una actividad física aeróbica.
Este último punto es clave, porque muchas personas hipertensas sienten temor a la hora de hacer ejercicio o practicar algún deporte. Consultado por Entremujeres, el doctor Oscar Mendoza, cardiólogo y deportólogo del ICBA, tranquiliza: "el ejercicio físico beneficia a los pacientes con hipertensión, ya que ayuda a bajar la presión arterial. Es una herramienta terapéutica no-farmacológica recomendable para el paciente hipertenso". El especialista explica que sólo existen contraindicaciones para "aquellos pacientes en que el tratamiento que se esté llevando a cabo no logre mantener controladas las cifras de presión arterial".
Mendoza recomienda "no llevar a cabo ejercicios con sobrecarga (complemento o pesas), ya que los mismo incrementan las cifras de la presión en comparación con los ejercicios aeróbicos", y sugiere "las caminatas, el trote, la bicicleta, la natación y los deportes grupales en los que se pueda controlar correctamente la intensidad que desarrolla el mismo".
En lo que hace a las emociones, también podemos operar, tomar cartas en el asunto. "Lo más importante -y a veces lo más difícil- es que la persona iracunda, gruñona, tome conciencia de su situación. Si cree que la culpa siempre es de los demás, no ayuda –explica el doctor Bonet--. En el caso de las personas iracundas, el tratamiento se basa en tres pilares fundamentales: la psicoterapia, para tratar de modificar los pensamientos automáticos que genera la ira (puede hacerse en forma individual o en programas de control de la ira, que son grupales y de tiempo limitado, como el que funciona en el Centro de Vida de la FF); las terapias físicas, para intentar recuperar la capacidad corporal de relajación; y, por último, en los casos más graves, medicación".
Como dice la doctora Carol Kotliar, directora del Centro de Hipertensión del Hospital Universitario Austral (HUA) y creadora, junto con el doctor Sergio Volman y la licenciada en nutrición María Emilia Mazzei, del manual Manejo saludable de la hipertensión arterial, "cada individuo nace con una identidad genética que le otorga cierta protección o fortalezas, y ciertas debilidades o vulnerabilidades, en cuanto a salud y enfermedad. Es sobre el terreno vulnerable donde debemos trabajar para mejorar el estilo de vida y nuestros hábitos son las llaves que permiten o evitan que la enfermedad cardiovascular se manifieste".

CLAVES: el ABC de la hipertensión
* Para comprender el problema de la hipertensión, es clave entender primero qué es la presión sanguínea y por qué se eleva. El profesor Jorge Lerman, presidente de la FCA, explica: "El aparato circulatorio está integrado por una bomba central (el corazón) y un sistema de conductos (vasos sanguíneos: arterias y venas). La función del corazón es contraerse (sístole) y relajarse (diástole) de manera rítmica y permanente, con el objeto de hacer circular la sangre a través los vasos sanguíneos y distribuirla por todos los aparatos y órganos del cuerpo y así nutrir y oxigenar los tejidos y las células. La fuerza de las contracciones sistólicas es lo que genera la presión de la sangre dentro de los vasos sanguíneos: es lo que llamamos presión arterial".
* La presión arterial se mide en milímetros de mercurio y en general se determinan dos valores: la máxima o sistólica (se produce en el momento de la sístole o fase de contracción del corazón) y la mínima o diastólica (se produce en la diástole o fase de relajación del corazón).
* Se considera que la presión arterial normal debe ser menor de 140 para la máxima y de 90 para la mínima. Controles superiores a esas cifras se consideran hipertensión arterial, siempre y cuando la situación sea persistente.
* La presión arterial cambia cada vez que el corazón late. Puesto que el corazón late en promedio 100.000 veces por día, todos las personas tienen 100.000 presiones distintas cada día. Por ello, es importante que cuando se toma la presión se realicen al menos 3 mediciones para calcular el promedio que es un dato más confiable.
* Definir que alguien es hipertenso requiere de un diagnóstico preciso, en manos de especialistas. Un pico de presión o algunos eventos esporádicos no suponen, necesariamente, una confirmación de la enfermedad. La presión arterial es una variable dinámica que puede cambiar según diversas situaciones fisiológicas. Durante el sueño, por ejemplo, la presión baja, y durante la actividad física, la actividad sexual o ante una crisis emocional, la presión máxima aumenta. Durante las primeras horas de la mañana, inmediatamente luego de despertar, se suelen detectar valores altos de presión.
* La hipertensión daña las arterias de todo el organismo, pero afecta especialmente el cerebro, el corazón, el riñón y la retina. Por ello sus efectos a largo plazo son el ACV, el infarto, la insuficiencia cardíaca, la insuficiencia renal y la pérdida de visión. También produce obstrucción en la circulación de las piernas e impotencia sexual en los varones.
La hipertensión es particularmente perjudicial en quienes tienen otros factores de riesgo como diabetes, colesterol alto, obesidad o tabaquismo. En ellos, la posibilidad de un evento cardiovascular se multiplica hasta 4 veces.
* Las mujeres, luego de la menopausia, tienen mayor riesgo de desarrollar hipertensión y sufrir complicaciones.El buen control de la presión arterial reduce en promedio un 40% los eventos cerebrovasculares y en un 20% los eventos coronarios.

Más información:
* Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial
* Fundación Favaloro
* INECO
* Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA)
* Fundación Cardiológica Argentina (FCA)
* Hospital Italiano

Nota publicada en el Diario Clarin

No bajan las muertes por el tabaco en el país: hay 111 por día

El sistema de salud debe gastar unos 21.000 millones de pesos por año para tratar las enfermedades asociadas

La primera radiografía de los daños que está produciendo el humo de tabaco en la salud de nuestra población y en la economía del país es preocupante. El tabaquismo sigue haciendo estragos en la Argentina, a pesar de medidas como los ambientes 100% libres de humo que se han adoptado para contrarrestar esta epidemia.
Un informe elaborado por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), una institución independiente especializada en salud pública, revela que todos los días se producen 111 muertes totalmente evitables por alguna de las 17 enfermedades que causa el tabaquismo.
Además, este año, el sistema de salud deberá gastar casi 21.000 millones de pesos en la atención y el tratamiento de esos problemas de salud, como son los nueve cánceres que el tabaquismo puede inducir de manera directa o indirecta, los infartos o las enfermedades respiratorias. Eso representa alrededor del 1% del producto bruto interno (PBI) del país y el 12% del presupuesto anual de salud.
Esa cifra, que es "conservadora" porque excluye los costos por el ausentismo laboral, la productividad perdida o los gastos de bolsillo de los pacientes y sus familias, es el doble de lo que recauda el Estado por los impuestos al cigarrillo, un monto que apenas alcanza los 10.000 millones de pesos. Es, como señalan los investigadores del IECS en sus conclusiones, "un valor que no llega a cubrir ni la mitad de los gastos directos provocados por el cigarrillo en el sistema de salud". Los investigadores sostienen que, con estos datos, "es claro que todavía existe en la Argentina un amplio margen para aumentar los impuestos al cigarrillo, una de las medidas más efectivas en la lucha contra el tabaquismo".
El documento técnico "Carga de enfermedad atribuible al tabaquismo en Argentina", que se puede consultar en www.iecs.org.ar , resume los resultados obtenidos con un modelo matemático que posee una precisión de más del 95 por ciento. Fue diseñado y validado por un grupo de 40 especialistas en estadísticas y salud pública de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Bolivia y Argentina. Las estimaciones se realizaron con la información estadística de mejor calidad de cada país participante.
"Ya existían estudios que, con otra metodología, habían obtenido resultados similares, que no sorprenden dada la prevalencia del tabaquismo en la Argentina. El valor de este trabajo es haber podido cuantificar los efectos con tanta precisión", dijo el doctor Andrés Pichon-Riviere, investigador principal del proyecto y director del Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Evaluaciones Económicas del IECS.
Explicó que la Argentina se encuentra "en una situación intermedia en América latina", pero que la mortalidad por el tabaquismo sigue siendo muy alta (13,6% de todas las muertes anuales del país) y alcanza también a los no fumadores que están expuestos al humo de tabaco de terceros en el trabajo o el hogar. Los resultados de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos, que se realizó en 20 países y hoy, un día antes del Día Mundial sin Tabaco, presentará el Ministerio de Salud, revelan que uno de cada tres trabajadores argentinos dice que aún se fuma en su lugar de trabajo.
Cada año, el tabaquismo pasivo produce 4670 muertes y el tratamiento de esos pacientes alcanza poco más de 2400 millones de pesos, el cuarto valor más alto después del gasto en la atención de las enfermedades cardíacas, los cánceres y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) asociados con la adicción al cigarrillo. "El tabaquismo es la principal causa de muerte prevenible, que es el punto más importante, porque son muertes que no sucederían si la gente no fumase", sentenció Pichon-Riviere.
En lo que sí se diferencia la Argentina es en el gasto anual en el tratamiento de los trastornos y las discapacidades que el tabaco produce de manera directa (cáncer de pulmón y EPOC) e indirecta (ver infografía). El informe muestra que un fumador tiene 23 veces más riesgo de padecer cáncer de pulmón y tráquea, mientras que en un ex fumador el riesgo disminuye casi 9 veces. Fumar triplica el riesgo de infarto en hombres y mujeres, mientras que cuadruplica en ellas la probabilidad de sufrir un infarto cerebral. Pero ellos tienen el doble de riesgo que las fumadoras de tener cáncer de boca.
"Cuando se habla del tabaco no hay que mirar el daño individual, sino que hay que pensar que es un contaminante del ambiente. Por eso, los fumadores tienen una responsabilidad por sobre la salud de los demás -dijo el doctor Ariel Bardach, coautor del estudio e investigador del Centro Cochrane del IECS-. Aun cuando un fumador tenga obra social o prepaga, está dañando a terceros. Los fondos que se derivan para el tratamiento de estas enfermedades no se están utilizando para otros pacientes."
Nota publicada en el Diario La Nación 

Sal...

Los adultos deberían consumir menos de dos gramos de sodio diarios, o el equivalente de cinco gramos de sal, y al menos 3,510 mg de potasio, indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un comunicado publicado en Ginebra con el objetivo de introducir nuevos hábitos para equilibrar nuestra alimentación y reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.
Las últimas recomendaciones de la OMS suponen un esfuerzo más para el consumidor que, se calcula, ingiere diariamente más el doble de esta cantidad. Los expertos coinciden en que 75 % de la sal consumida por el ser humano proviene de los alimentos preparados, 15 % de los alimentos que cocinamos y el 10 % restante se encuentra naturalmente en ciertos productos.
De acuerdo con la OMS, la mayoría de las personas siguen pautas alimentarias desequilibradas ya que consumen mucho más sodio que potasio. El sodio se encuentra en la leche, la nata y los huevos que concentran en 100 gramos unos 50 mg de este producto.


La OMS recomienda incrementar el consumo de legumbres como las judías, que contienen 1,300 mg de potasio por 100 gramos, de nueces, que contienen aproximadadmente 600 mg por 100 gramos y de frutas como el plátano, pápayas y dátiles que contienen 300 mg de potasio por 100 gramos. Al procesar los alimentos se reducen considerablemente estas cantidades, advierte la organización.
Algunos consejos
piensa en fresco
 La comida fresca generalmente es mucho más baja en sodio.


disfruta cocinando
Cocina en casa más a menudo, de esa forma tendrás el control de lo que comes. Al prepararte tu misma la comida, puedes limitar la cantidad de sal que añades. 



come muchos vegetales y frutas- son bajos en sodio
Incluye verdura y fruta en cada comida


  
escoge lácteos y proteinas bajos en sodio
Elige yogur desnatado en lugar de queso que es más alto en sodio. Elige carne fresca de vacuno, cerdo, pollo y pescado, en lugar de las que tienen sal agregada. Los fiambres, embutidos y productos en conserva son más altos en sodio. Elige frutos secos y semillas sin sal.


acostumbra a tu paladar
Reduce el consumo de sal poco a poco y presta atención a los sabores naturales de los diferentes alimentos. Verás como tu gusto por la sal disminuirá con el tiempo.


  
pasa de la sal
No añadas sal al cocinar. Manten la sal alejada de la mesa de la cocina y del comedor. Usa especias, hierbas, ajo, vinagre o jugo de limón para sazonar los alimentos. Prueba a añadir pimienta negra o roja, albahaca, curry, jengibre, o romero. 


lee las etiquetas
Lee las etiqueta de información nutricional y los ingredientes para encontrar alimentos envasados ​​y enlatados bajos en sodio. Busca alimentos etiquetados como "bajos en sodio" o "sin sal añadida.



pide alimentos bajos en sodio cuando comas en el restaurante
Los restaurantes pueden preparar comidas bajas en sodio, si así lo solicitas te servirán salsas y aderezos para las ensaladas.



presta atención a los condimentos
Los alimentos como la salsa de soja, salsa de tomate o aceitunas tienen alto contenido en sodio.Elige salsa de soja o tomate baja en sodio. Puedes cambiar las aceitunas por trozos de zanahoria o apio.



Aumenta el consumo de potasio
Elige alimentos con potasio, que pueden ayudar a bajar tu presión arterial. El potasio se encuentra entre otros alimentos en verduras, hojas de remolacha, jugo de tomate, plátanos, yogur, almejas, jugo de naranja y leche.

Fuente: USDA

Cumpleaños o picada Light


Si estás haciendo un tratamiento para cuidar tú alimentación, no te engañes diciendo que empezarás después del cumpleaños o de la fiestas, no utilices excusas para no cuidarte.

Lo primero que tenemos que saber es que  aunque los alimentos aporten menos cantidad de calorías, si  repites el plato o la porción es grande,  sumarás calorías,  no te engañes y cuida la porción.  Todo CON MODERACIÓN: esa es la clave.

Segundo, para poder manejar las porciones lo que debes hacer es reconocer:
A-    no dejar que nuestras emociones nos nublen la vista y no ser conscientes de lo que comemos.
B-    Tratar de elegir los alimentos mas saludables, de no poder hacerlo, no dejar que la culpa nos invada, para que esta no sea una excusa para desatar un apetito voráz.
C-    Separar  en un plato los alimentos que vamos comer  y alejarnos de la mesa de ser posible.

Empecemos por las bebidas
 
·        Agua
·        licuados de frutas sin azúcar, jugos naturales diluidos con agua
·        gaseosas dietéticas,
·         jugos light,
·        Amargos serranos light.
·        Vino ( recuerda que 1 vaso es suficiente)

La comida:
 
·    Tomatitos cherry,  Aceitunas y Pickles
  •                        Bastoncitos de apio, zanahoria y pepino fresco con queso crema light estos Crudites: son vegetales frescos cortados en bastones para comer con diferentes pastas, los vegetales pueden estar blanqueados (pasar por agua caliente por unos minutos o microondas). Son ideales: apio, zanahoria, morrones de varios colores.

·                     Cuadraditos  de jamón magro
·                     Rollitos de queso en fetas light
·                     Pinchos de tomate, queso mozzarella light y albahaca.
·                     Pinchos de queso port salud ligth con uva.
·                     Tiras de morrones asado
·                     Almendras y Nueces
·                     Rodajas de berenjenas, zapallitos, y cebolla grillé 
·                     Salchichas light
·                     kani kama.
·                     Pan integral
·                     Rodajas de melón o ananá para acompañar finas fetas de jamón cocido magro
·                     Cubos de pechuga a la plancha con abundante limón o albóndigas pequeñas.

Salsas
  • Mayonesa light
  • queso untable o ricota con albahaca o ciboullette picada
  • queso untable mixeado con perejil o alcaparras
  • queso untable con 1 cucharada de mostaza o ají picante
Para el postre
  • Manzana asada al hormo
  • Flan light
  • Ensalada de fruta con yogurt

Logo oficial de los alimentos libres de GLUTEN

¿Conocés el logo oficial que identifica a los alimentos libres de gluten? Cuidado, si no lo encontrás, ese alimento quizás no haya cumplido con todos los requisitos establecidos en el Código Alimentario Argentino.
Si usted quiere se puede descargar el listado de alimentos inscriptos aptos en la ANMAT, la descarga es gratis www.anmat.gob.ar 


Controlar la presión reduce un 10% la mortalidad

La hipertensión estaría asociada a la mitad de las muertes que se producen en el país

Hace dos semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que la hipertensión arterial mata por año a más de 9 millones de personas en todo el mundo. Es la causa directa de la mitad de las muertes por accidentes cerebrovasculares o cardiopatías y representa el 16,3% de los fallecimientos anuales, más que el tabaquismo (9%) y la diabetes (6%). Pero estudios internacionales que reunieron a más de un millón de pacientes en todo el mundo comprobaron que con un control intensivo de la presión arterial se disminuye en un 10% la mortalidad por cualquier causa.
"El objetivo ineludible es lograr que la presión arterial se ubique en menos 140 mmHG para la máxima y menos de 90 mmHg la mínima", explica Clarín.com el presidente de Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), Daniel Piskorz. La entidad que preside está organizando el XX Congreso Argentino de Hipertensión Arterial justamente bajo el lema "Más allá de las cifras: una visión global". El encuentro comienza el 18 de abril en el Centro de Convenciones Metropolitano de la ciudad de Rosario y finaliza el sábado 20 de abril del 2013, y de él participan destacados especialistas de Inglaterra, Italia, España, Suecia, Polonia, Alemania, Puerto Rico y Estados Unidos.
"Si no se logra reducir los niveles de la presión arterial en esos valores, no será posible reducir el riesgo vascular del paciente", asegura Piskorz. ¿En qué consiste el control intensivo de la presion? "Es un tratamiento agresivo: básicamente, cambio de estilo de vida y tratamiento farmacológico. Eso significa actividad física, buena alimentación con bajo contenido en sodio, de calorías y de grasas saturadas. Y por supuesto la concientización del paciente".
"En la Argentina -concluye Piskorz- se están tomando buenas medidas en ese sentido, como los acuerdos con fabricantes de pan y otros alimentos para bajar la cantidad de harinas y grasas trans en su elaboración. Los resultados no se van a ver inmediatamente, pero éste es el camino".
Casi siempre, la hipertensión aparece ligada a factores de riesgo como obesidad, tabaquismo, diabetes, enfermedad vascular, insuficiencia renal y otras. En la Argentina, el 80% de las muertes se debe a enfermedades crónicas no transmisibles: dos tercios de ellas son cardiovasculares y en el 90% de esos casos está presente la hipertensión arterial, por lo cual estaría asociada a la mitad de las muertes que se producen en el país. A su vez, la filial argentina de la Federación Interamericana del Corazón (FIC Argentina) calcula que cada año en la Argentina hay 50.000 muertes evitables donde la hipertensión es la causa directa.

Cenar copiosamente aumenta la tendencia a subir de peso


Un antiguo refrán aconseja que, para conservar la salud, "hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo".
Un trabajo de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), que se presento en el XV congreso de la especialidad, en un hotel con vista al mar, corrobora que las abuelas estaban en lo cierto: los que hacen de la cena su comida más importante tienen más tendencia a engordar que aquellos que reparten el consumo calórico en raciones más parejas. Además, tienen más cintura y, por ende, más riesgo coronario.
Las evidencias surgen de una encuesta realizada a 1291 individuos de todo el país a los que se les consultó cuál era, a su juicio, la principal comida del día, y se les midieron algunas variables antropométricas, como el perímetro de cintura. Para el 65,1%, la cena resultó ser la principal comida del día; sólo el 0,8% eligió el desayuno. La cintura resultó significativamente mayor en los primeros.
"Cuando analizamos los resultados, nos llamó mucho la atención la correlación altamente significativa que había entre el perímetro de la cintura y lo que se declaraba como comida principal", comenta el doctor Daniel De Girolami, ex presidente de la SAN y uno de los autores del estudio.
Hace tres años que la SAN tiene un programa de vigilancia nutricional que pone en práctica una "armada" de encuestadores. "La mayoría son socios de la institución, médicos y licenciadas en nutrición que viven en distintos puntos del país -detalla De Girolami-. En esta investigación relevamos algunos hábitos alimentarios y mediciones antropométricas: peso, talla, circunferencia de la cintura y del brazo. Esta conclusión surgió del primer cruce de datos que nos pareció interesante."
El trabajo no es estrictamente un estudio epidemiológico -en el que la selección de encuestadores se hace con una técnica especial y entrenamiento ad hoc, y exige un muestreo al azar según criterios estadísticos para proyectar el resultado a la población general-, sino lo que se llama técnicamente un registro. "Sin embargo -agrega De Girolami-, cuando éste incluye a un alto número de personas, da una aproximación muy acertada."

A LO LARGO DEL DÍA

Desde el punto de vista médico, entonces, parece no haber lugar a dudas: todo indica que es preciso distribuir la alimentación en forma homogénea a lo largo del día porque las sobrecargas calóricas multiplican los riesgos. Repartir la alimentación en varias comidas pequeñas en lugar de realizar pocas y abundantes ofrece beneficios para el control de la glucosa sanguínea, los lípidos y la acumulación de grasas que se conocen desde hace 60 años, aunque los mecanismos que lo explican no se comprenden bien.
Por ejemplo, se sabe que la omisión del desayuno altera las concentraciones de grasas en ayunas y la sensibilidad posprandial a la insulina. En un estudio reciente se encontró que quienes omitían el desayuno tenían 4,5 veces más riesgo de ser obesos que aquellos que lo consumían regularmente.
También se observó un incremento en el riesgo de obesidad en los individuos que realizaban la cena o el desayuno habitualmente fuera de sus casas. Con respecto a la frecuencia de comidas, los sujetos que reportaron cuatro o más por día experimentaron un 33% menos de riesgo de sobrepeso.
"Si la comida importante es el desayuno, uno tiene más probabilidades de quemar esas calorías durante el día -explica el especialista-. El horario en que uno se sienta a la mesa influye no por el horario en sí, sino por la actividad posterior. Cuanto menos se sobrecarga el organismo, más desahogada es la situación metabólica. Uno de los factores que influyen es el aumento de los niveles de glucosa e insulina en sangre que se producen después de las comidas (hiperglucemia e hiperinsulinemia posprandial). Si uno camina o tiene otras actividades después de comer, buena parte de esa glucemia se consume. En cambio si se va a dormir, tiene un gasto metabólico más bajo, entonces esa glucemia posprandial favorece la formación de depósitos de grasa. Cuando se llega a un punto de exacerbación, en personas que tienen antecedentes familiares de diabetes, obesidad visceral o abdominal, y sedentarismo importante, ese proceso desemboca en el síndrome metabólico."
Y concluye: "No es el horario lo que hace que lo que uno come de noche engorde más que lo que come de día, sino la actividad posterior a la comida."

UNA BUENA DIETA PARA LOS INTESTINOS

MAR DEL PLATA (De una enviada especial).- El profesor Angel Gil, bioquímico y biólogo molecular de la Universidad de Granada, además de autor de una "biblia" de la nutrición en cuatro tomos, hace honor a la máxima hipocrática: "Que tu alimento sea tu medicamento". Trata de entender el efecto de los ácidos grasos poliinsaturados en la reparación de tejidos. "Hemos verificado que el aporte de determinados tipos de grasas puede contribuir a la reparación del intestino cuando ha sido dañado por procesos de malnutrición", dice.
El investigador, que estuvo en esta ciudad para participar del XV Congreso Argentino de Nutrición, explica que estos lípidos -que se encuentran fundamentalmente en productos como el aceite de oliva, de canola o de girasol alto oleico- y los de cadena larga, vulgarmente denominados omega 3, limitan la inflamación intestinal y pueden utilizarse también para tratar males como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
"Al ingerirlos de forma continuada pueden limitar el uso de fármacos -explica Gil-. Deben administrarse entre 2 y 6 gramos por día." Según el especialista, el individuo sano debería comer 100 gramos de pescado tres veces por semana. El consumo sostenido de ácido graso poliinsaturado tiene una importante incidencia sobre la disminución de enfermedad cardiovascular y del infarto. "Es la clave de la dieta mediterránea -dice-. Desgraciadamente, los mediterráneos la estamos abandonando y reinventando la rueda." 
Nota publicada en el diario La Nación